Urbanismo

Urbanismo

La Córdoba romana alcanzó su mayor extensión espacial hacia finales del siglo II-comienzos del III, cuando se asistió tanto a una densificación del espacio intramuros, como a una fase de crecimiento de los distintos barrios suburbanos (vici), que por entonces alcanzaron su mayor desarrollo.

Extensión aproximada de los barrios suburbanos a inicios del siglo III (izquierda) y a inicios del siglo IV (derecha).
Extensión aproximada de los barrios suburbanos a inicios del siglo III (izquierda) y a inicios del siglo IV (derecha).

Esta imagen se alteró a partir del segundo cuarto del siglo III, cuando los distintos barrios suburbanos comenzaron a abandonarse y a despoblarse de forma lenta pero paulatina. Como resultado, a inicios del siglo IV, solo hay constancia de estructuras domésticas en determinados puntos al norte y al este de la ciudad.

Tal repliegue no implicó un incremento de la densidad del espacio intramuros, donde la documentación arqueológica atestigua el abandono de un creciente número de edificios públicos y privados que, en un primer momento, (segunda mitad del siglo III-inicios del IV) abundan en el área ocupada por el teatro y sus inmediaciones, y que con posterioridad (siglos IV-V) se detectan a lo largo y ancho de la superficie intramuros. El resultado fue un patrón de ocupación menos denso y cohesionado caracterizado por la presencia de tres tipos de solares. En primer lugar los ocupados por edificaciones públicas semipúblicas y privadas; en segundo lugar, lo que presentan vertederos, labores de nivelación, enterramientos, etc., y en tercer y último lugar los transformados en zonas baldías.

Hipótesis de ubicación y extensión del centro de poder de Córdoba en los siglos VI-VII según D. Vaquerizo y J.F. Murillo (2010b, fig. 14)
Hipótesis de ubicación y extensión del centro de poder de Córdoba en los siglos VI-VII según D. Vaquerizo y J.F. Murillo (2010b, fig. 14)

Aun cuando el registro arqueológico atestigua la pervivencia de la ocupación en la zona alta de la ciudad (correspondiente con la Corduba republicana), es indudable que la ciudad gravitó hacia su extremo meridional, en busca de elementos como el río, el puerto y el puente. Dicha circunstancia permite explicar la instalación en este punto del centro de poder tardoantiguo de Córdoba, precedente del posterior centro de poder andalusí (Alcázar y Mezquita Aljama).

 


Bibliografía

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