Córdoba Prerromana


Relieve de Córdoba y variación del paleocauce del Guadalquivir (Convenio GMU-UCO)
Relieve de Córdoba y variación del paleocauce del Guadalquivir (Convenio GMU-UCO)

Corduba como núcleo poblacional nace hace cinco mil años en la meseta que hoy conocemos como Colina de los Quemados, actual Parque Cruz Conde; una terraza natural con acusadas pendientes al Norte, Este y Sur que descienden hasta las inmediaciones del río Guadalquivir, garantizándole una fácil defensa, al tiempo que un perfecto control del río (en sus inmediaciones se sitúan los dos únicos vados estacionales que permitían franquearlo), de las tierras del valle y la campiña, de los recursos hídricos que bajan de la sierra y de los metales de la misma, cuya salida hacia el Mediterráneo quedaba asegurada precisamente a través de su cauce, navegable entonces hasta sus mismas puertas.

Su topónimo, que algunos filólogos interpretan como “ciudad de los turdetanos” o “ciudad del río”, se mantendría (a pesar de las numerosas culturas que pasarían por ella) a lo largo de los siglos, hasta el punto de que, en un ejemplo bastante singular por lo raro, le sigue dando nombre.

Recreación esquemática del poblado calcolítico (AST)
Recreación esquemática del poblado calcolítico (AST)

Diversos estudios arqueológicos han venido a demostrar una lenta pero paulatina ocupación del asentamiento durante el Calcolítico o Edad del Cobre (III-II milenio a.C.); posiblemente conformado por reducidas aglomeraciones de cabañas de planta circular u ovalada y una economía esencialmente agropecuaria y minera que se prolongaría durante el Bronce Pleno (II milenio a.C.). Durante los primeros siglos del I milenio a.C. la población se concentraría en el extremo oriental de la colina, frente a los dos vados del Guadalquivir, en un sector próximo al actual Puente de San Rafael.

Recreación del río y el oppidum turdetano sobre la colina (AST)
Recreación del río y el oppidum turdetano sobre la colina (AST)

Su consolidación como centro urbano tendrá lugar con el Bronce Final (siglos IX-VIII a.C.) merced a su ubicación en relación con la vía de comunicación privilegiada que representaba el río y la riqueza en metales de la sierra, particularmente en cobre, plata y oro, tan demandados por otros pueblos del Mediterráneo; entre ellos fenicios y griegos, que a partir del siglo VIII arriban a Corduba e imprimirán grandes cambios en su concepción urbana, introduciendo nuevos modelos domésticos de carácter angular, provistos de un zócalo de piedra y alzado de adobe o tapial.

Ubicación de las dos ciudades: turdetana (azul) y republicana (rosa) (Convenio GMU-UCO)
Ubicación de las dos ciudades: turdetana (azul) y republicana (rosa) (Convenio GMU-UCO)

Durante el denominado período orientalizante (siglos VII-VI a.C.), Corduba pasó ya a ser una entidad urbana bien organizada, muy posiblemente amurallada. Poco más tarde, entre finales del s. VI a.C. y los últimos años del V a.C., los escasos trabajos arqueológicos desarrollados en el yacimiento, así como los análisis de su territorio económico y político, indican para la ciudad un gran dinamismo urbano, convertida de facto en centro rector del valle medio del Guadalquivir. Durante los siglos V y IV a.C. Corduba, situada en la órbita cultural turdetana, heredera del mítico Tartessos, estaba de hecho plenamente integrada en los circuitos culturales, políticos, económicos y comerciales del momento, preparada para recibir de forma relativamente natural al nuevo invasor romano, que captó de inmediato su alto valor estratégico, eligiéndola a no tardar como cabeza de puente, lugar de invernada para las tropas, y sede del pretor.


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