LOS LAVATORIOS DE LA MEZQUITA ALJAMA

 

Es por todos conocido que en la religión musulmana es preceptiva la ablución o limpieza ritual antes de iniciar la oración, tanto si se va a efectuar en ámbito privado –la propia casa–, como en un lugar público –la mezquita–. Existen dos modalidades de ablución: el gusl o ablución mayor, que se efectúa en el baño ( hammam ) y exigido para las impurezas de origen sexual; y el wudu' o ablución menor, indicado tras el contacto con sustancias impuras, especialmente las derivadas de las necesidades corporales (orina y excrementos); pero también mancilla el sueño, un desvanecimiento, el dar la mano o tocar a una persona de distinto sexo que no es pariente próximo sin una tela interpuesta o el contacto con otras cosas o sustancias consideradas impuras. La impureza menor, o hadat , entre otras consecuencias invalida la oración y acarrea la prohibición de tocar el Corán.

En directa relación con lo anterior, las mezquitas tuvieron y tienen una dependencia específica destinada a que el creyente pueda cumplir con tan importante precepto religioso; esta es el lavatorio (en árabe mida'a , o también dar al-wudu' ), también conocido como pabellón o sala de abluciones, destinado en la religión islámica a las abluciones menores ( wudu' ), que suprimen el estado de impureza ritual leve ( hadat ), permitiendo al musulmán alcanzar el estado de pureza ritual ( tahara ) necesario para la oración en la mezquita. El wudu' consiste en enjuagarse la boca y frotarse los dientes con agua, aspirarla por la nariz y frotarse con ella el rostro, los cabellos, la barba y las orejas, lavarse las manos y los antebrazos hasta los codos y, en fin, los pies hasta los tobillos.

Por regla general, y hasta fechas muy recientes, los lavatorios de al-Andalus eran totalmente desconocidos al no haber llegado hasta nosotros ningún ejemplo de los mismos, pues con la reconquista castellana estos lugares pierden su funcionalidad tras ser consagradas las mezquitas al culto cristiano, y no ser preceptiva entonces la ablución. Sin embargo, en el caso concreto de la mezquita aljama de Córdoba conocíamos por las fuentes literarias árabes que contó en su momento con estas estructuras. Así, se alude a la construcción de una mida'a en época del emir Hisam I –excavada en la década de los años 30 del siglo XX, aunque de forma muy parcial y reducida–; del mismo modo, existen referencias que mencionan la construcción de cuatro lavatorios en época del califa al-Hakam II, dos destinados a los hombres y otros dos destinados a las mujeres, situados frente a las fachadas oriental y occidental de la mezquita, de los cuales no existen evidencias materiales hoy en día.

Es en 1998 cuando una excavación arqueológica en la calle Magistral González Francés –frente a la fachada oriental de la mezquita– permite localizar vez los vestigios de un edificio, casi completo, identificado como uno de los lavatorios de los que constaba la mezquita aljama de Córdoba, hoy integrado de forma acertada en el salón Almanzor del Hotel Conquistador (perteneciente a la empresa Hotusa), que debe autorizar su visita. Es de planta rectangular, exento, con 16 metros de ancho por más de 28 metros de largo (la longitud total no se conoce, por no haber podido ser excavado en su totalidad); fue construido todo él mediante grandes sillares de piedra, y una de sus características principales es que estaba dotado de una importante infraestructura hidráulica –una compleja y extensa red de canalizaciones–, ya que el agua se configura como elemento principal en la funcionalidad de la mida'a . En el lavatorio se han distinguido un vestíbulo de entrada, situado aproximadamente hacia su parte media, un patio de letrinas dispuesto al sur y otro patio al norte posiblemente relacionado con las abluciones propiamente dichas. Los restos conservados de este lavatorio son los únicos pertenecientes a un edificio de estas características que se pueden visitar en Europa.

Gracias de nuevo a los precisos textos árabes medievales, así como a la ubicación del edificio con relación a la mezquita, hoy sabemos que este lavatorio fue construido por Almanzor (primer ministro del califa Hisam II), junto con otros dos, frente a las fachadas oriental, septentrional y occidental de la mezquita aljama de Córdoba, inaugurados el año 390 de la hégira (999-1000 de la era cristiana).

Ya hemos señalado antes que tras la conquista castellana de la ciudad en 1236 el lavatorio pierde su funcionalidad. En 1363 (conocido entonces como las «casas del lavatorio) se transforma en hospital de San Sebastián, uso que tiene hasta 1512, año en que se traslada dicho hospital al edificio que hoy sirve de palacio de congresos y exposiciones; en 1524 fue vendido el solar, estableciéndose entonces en él la Posada del Sol, que fue derribada en la década de los años 70 del siglo pasado. Hoy, mantiene su uso hotelero, casi 500 años después.

A.J.M.

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