EDIFICIOS CALIFALES DE CARÁCTER SINGULAR
Incluimos bajo esta denominación a un conjunto de edificios recientemente excavados en los arrabales septentrionales y occidentales de la Madina de Córdoba que se caracterizan por sus grandes dimensiones y por una tipología que los alejan tanto de la arquitectura doméstica como áulica hasta el momento conocidas, por lo que ignoramos su funcionalidad. Aunque su estudio acaba de iniciarse, constituyen ya una serie en la que se pueden incluir los tres ejemplos excavados en las proximidades de la Estación de Ferrocarril, al Norte de la Madina, y otros dos parcialmente documentados a Poniente.
El único de estos edificios documentado en su totalidad se localiza junto a la antigua Estación de Ferrocarril, con unas dimensiones de 74 x 62,5 m. (lo que supone una superficie de c. 4.150 m2) y fachada, en su lado Este, a un camino cuya traza es coincidente con la prolongación de la actual Avenida del Gran Capitán. Constituye el elemento neurálgico un gran patio central en cuyo lado septentrional se dispone una amplia estancia precedida por un porticado y un estanque. Diversos corredores comunican este patio, posiblemente de recepción, con las restantes dependencias del conjunto, organizadas alrededor de otros espacios abiertos de menores dimensiones que aglutinan las funciones residenciales y de servicio. En la parte más septentrional del conjunto se dispone un amplio patio de servicio (tal vez corral y/o caballeriza) con una gran alberca y un pozo/aljibe hacia el que se conducían todas las aguas pluviales mediante una compleja red de canalizaciones.
Aún más al Norte se extendía una extensa zona no edificada destinada a jardín y/o huerto. En este sentido es interesante resaltar que, en origen, el edificio se encontraba en mitad de una amplia zona no edificada, sin duda perteneciente a la gran propiedad en la que fue construido allá por la segunda mitad del s. X. Posteriormente, fue surgiendo en torno a él, por sus lados meridional y occidental, un arrabal que estaría en uso hasta la fitna, momento en el que todas estas edificaciones serían abandonadas y saqueadas.
A un proceso similar responde otro gran edificio excavado junto a la Estación de Autobuses, también con un patio central y al menos otros dos laterales, quedando rodeado todo el conjunto por un ancho muro con contrafuertes. Su construcción se iniciaría hacia mediados del s. X y pronto se constituyó a su alrededor un denso arrabal –ya analizado más arriba- del que también se han excavado una mezquita, un baño, un posible zoco y numerosas casas.
Recientemente, en un solar situado al lado de las pistas de atletismo del Fontanar, al suroeste de la Madina, se han localizado los restos de otro edificio con similares características. En el se ha constatado la presencia de varios patios de grandes dimensiones en torno a los que se articulan distintos espacios además de un baño y una estancia con pilares y columnas. En la actualidad este edificio se encuentra parcialmente excavado a la espera de que su excavación se continúe con una escuela taller.
Para los restantes casos contamos con menos información al no haber sido los conjuntos intervenidos en su totalidad, si bien responden a características similares, con grandes patios dentro de una secuencia funcional compleja.
Resulta aún complicado interpretar este tipo de edificios, que parecen escapar tanto del ámbito estrictamente “doméstico” como de la “arquitectura oficial” omeya, pero que también comparten determinadas características con ambas esferas. Tal vez esta ambivalencia, tanto en la tipología como en la edilicia y en la funcionalidad , pueda relacionarse con la “sociología” de sus constructores, grandes personajes muy próximos a la Corte que aun cuando los disfrutaron como residencias privadas los concibieron con unas características muy distintas a la de las casas de los restantes miembros de la umma o comunidad de creyente.
En definitiva, es muy probable que bajo esta aséptica denominación de “edificios singulares” debamos entender esas grandes residencias, plenamente urbanas o periurbanas, que en los textos aparecen bajo la ambigua denominación de dar o de munyat. Auténticos palacios como los construidos por Ibn Abi Amir (el futuro al-Mansur) o su rival, el visir al-Mushafi, en el arrabal de al-Rusafa, o como las “casas nuevas” construidas por el padre de Ibn Hazm en el arrabal de al-Zahira y que reemplazaron a las “casas viejas” en las que hasta entonces habían vivido en el arrabal de Balat Mugit.