EL PERIODO TARDOISLÁMICO: LA CÓRDOBA ALMOHADE.

 

El periodo tardoislámico en Córdoba comprende desde la caída del califato omeya en 1031 hasta la conquista cristiana de la ciudad en 1236, espacio temporal harto extenso en el que se suceden en el poder distintas dinastías –taifas, almorávides, almohades- en un contexto de inestabilidad política y social en el que los cristianos irán tomando cada vez más terreno.

Después de la fitna la ciudad iniciará un proceso en el cual los elementos defensivos adquirirán mayor protagonismo en detrimento de lo civil. Tras un periodo en el que las murallas apenas atrajeron los esfuerzos de emires y califas, se sucede una época en la que los elementos defensivos serán centro de atención preferente como muestra el amurallamiento de parte de los arrabales orientales –al-yiha al-šarqiyya- conservado hasta nuestros días –aunque con posteriores reformas cristianas- en bastantes zonas de su perímetro: C/Adarve, Torre de la Malmuerta , C/ Muro de la Misericordia , Ronda del Marrubial, Ronda de Andújar, entre otras. La cronología de esta cerca oriental ha sido un problema historiográfico hasta fecha muy reciente. Ya aparecen en las fuentes menciones a la creación de fosos y amurallamientos en los arrabales para época taifa, - Al-Maqqari cuenta que durante la fitna se cava un foso que delimita parte de los arrabales y se levantan altas murallas-, y recientes intervenciones en el entorno de la antigua Puerta de Baeza (en el ángulo suroriental del recinto amurallado) confirman la datación en el siglo XI de las primeras estructuras defensivas. Pero será a partir de la conquista de Toledo por Alfonso VI (1085) cuando la ciudad vea el inminente peligro cristiano acechar sobre sus fronteras, siendo un contexto propicio para la introducción de distintas novedades poliorcéticas, como la generalización de antemuros o puertas en recodo. En 1125 se implanta un impuesto almorávide ( ta'tib ) según el cual Alí Ibn Yusuf pretende reconstruir las murallas de las principales ciudades. El material empleado para la construcción de este recinto es el tapial sobre cimiento y zócalo de mampuesto, sistema constructivo rápido y económico que no requiere una mano de obra muy especializada.

Para levantar los muros de tapial sobre los zócalos empleaban unos tableros de madera paralelos unidos por travesaños separados según el grosor que se deseaba dar a la muralla. Los tableros serán el molde que reciba la piedra y el mortero de cal. Cuando el mortero fragua el muro se endurece y los tableros son desmontados para continuar con el muro en vertical u horizontal.

El tapial o t?abiya islámica será también empleado en la cerca de época almohade (finales del siglo XII) que protegía el extremo meridional del puente de acceso a la ciudad y en el conocido como Castillo Viejo de la Judería o Torre de Belén en la zona suroccidental de la medina. Estos recintos, destinado a la protección de la cabecera del puente y el flanco occidental del alcázar islámico, datan de finales del siglo XII si atendemos a Ibn S?ah?ib al-sala , quien comenta la existencia de sendos acuartelamientos de tropas almohades a ambos lados del río antes de la expedición de Abu Ya'qub Yusuf contra Toledo en 1171. Este acrecentamiento de los elementos fortificados en la Qurt ?uba almohade tiene su sentido en un contexto de gran inestabilidad política, sufriendo continuas algaras cristianas. El recinto delimitado en la cabecera del puente también serviría para alejar a las tropas, siempre problemáticas, de la población civil cada vez que acamparan en la ciudad para una próxima batalla.

Probablemente, de la mano del peso estratégico que va adquiriendo la ciudad se inicia una recuperación de la actividad económica y un aumento de la población que se traduce una ocupación efectiva de ciertos espacios urbanos, incluso superando los límites del recinto amurallado. De hecho, se ha registrado en muchas excavaciones urbanas copiosa información arqueológica circunscrita a un contexto claramente doméstico de época tardoislámica. Sin lugar a dudas, los restos domésticos de mayor importancia documentados para el periodo tardoislámico son los encontrados en las excavaciones del solar perteneciente a la Huerta del Palacio de Orive, antiguo Convento de San Pablo, incluido dentro del barrio de la Axerquía y muy próximo al lienzo oriental de la muralla de la Madina. Las casas siguen la tipología característica de las edificaciones domésticas andalusíes en las que la vivienda, cerrada al exterior, gira en torno a un patio central que sirve de iluminación y ventilación a todas las habitaciones que dan a ella. En estos patios, de notables dimensiones, se documentaron pozos, albercas y andenes de crucero. El buen estado de conservación de este arrabal –consecuencia en gran medida del uso reservado en esta zona para labores agrícolas desde la conquista cristiana– ha facilitado la preservación de los zócalos bícromos –rojos y blancos- que decoran las distintas estancias –zaguanes, patios y letrinas- con motivos geométricos y figurados vegetales, que se distinguen de los de época califal, más simples y reservados para las estancias más importantes de la vivienda.

Se reocupan igualmente varias zonas periurbanas, dedicadas a albergar residencias en la zona occidental, similares a las mencionadas, o reservadas para actividades industriales, especialmente en el sector septentrional, como el área alfarera detectada entorno a la Avda. de Ollerías o la instalación agrícola vinculada con la producción de aceite documentada en el conjunto de Cercadilla.

Entre los testimonios tardoislámicos extramuros más destacados podemos resaltar los documentados en la Zona Arqueológica de Cercadilla; un espacio que, tras la amortización de los restos de ocupación mozárabe, se urbanizará en el siglo XII con el levantamiento de una docena de edificios de carácter doméstico, articulados por una serie de calles –al menos cuatro documentadas- y con elementos que lo vinculan a un contexto industrial y, posiblemente, agrícola-ganadero, como evidencia la gran cantidad de depósitos y salas destinadas a almacenamiento de productos. El hallazgo de una serie de piletas impermeabililazadas permite relacionar esta zona con la decantación del aceite o bien con posibles abrevaderos destinados a los animales empleados en el trabajo agrícola.

En una segunda fase de ocupación tardoislámica se han documentado restos pertenecientes a un gran horno junto a algunos fragmentos de cerámica quemada y con defectos de cocción que responden a la ubicación de un alfar en esta zona. Próximo a este horno se documentaron también una serie de pequeños orificios empleados para el trabajo del metal fundido.

El resto de la ciudad debió mantener aún en uso los edificios religiosos y civiles levantados desde época omeya, así como los espacios funerarios heredados desde generaciones anteriores.

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