PALACIO DE MAXIMIANO HERCÚLEO

 

   Es realmente complicado poder resumir en un texto reducido todo lo que ya se ha escrito sobre este soberbio edificio de la Córdoba tardorromana. Construido por Maximiano Hercúleo en época tetrárquica (entre el 293 y el 305 d. C.), parece responder a dos causas: por un lado la dispersión de los centros de poder desarrollada por los Tetrarcas, y por otro, las incursiones de la piratería franca en la zona del Estrecho de Gibraltar.

   El palacio se construyó a las afueras de la ciudad, en el ángulo noroccidental, en un lugar ocupado previamente por una villa suburbana y un espacio periférico de necrópolis. Su estado de arrasamiento y los avatares sufridos tras el soterramiento de las vías del tren han dejado aproximadamente el 30% del palacio. El resto es conocido a través de diferentes intervenciones en las que ha podido documentarse su planta, en la que hay un claro predominio de la curva frente a la recta, con numerosas exedras simples o combinadas en grupos de tres o cinco.


   Abarca una extensión de más de cuatrocientos metros de longitud por doscientos metros de anchura. Se articula en torno a un criptopórtico de trazado semicircular, es decir, una galería semisubterránea de cuatro metros de altura y cuatro metros y medio de anchura, que sirva para organizar toda la construcción.

   Este criptopórtico, de 109 m. de diámetro, es la solución aportada por los constructores romanos para salvar una terraza natural y distribuir los distintos edificios que se disponen de forma radial. Para ello, y sobre este gran pasillo semisubterráneo iluminado por lucernarios o ventanas, se sitúa un gran pórtico decorado con columnas. El eje central de este pórtico conecta con un gran aula basilical que constituye el espacio de recepción. A los lados existen otros de dimensiones más reducidas y varios pasillos que conducen a edificios más alejados del criptopórtico, uno de los cuales cuenta con unas galerías subterráneas y son interpretados como las dependencias imperiales. Otros edificios son: las termas menores, un aula triconque empleado como triclinium, un ninfeo y varias construcciones cuyo uso se desconoce.

    La técnica constructiva es totalmente homogénea, con opus caementicium con revestimiento de vittatum mixtum, es decir, hiladas alternas de sillarejo y ladrillo. La vida de este singular edificio debió ser corta para el uso original, adaptándose posteriormente como centro de culto cristiano, para lo que se reutilizaron algunos elementos preexistentes que se convirtieron en basílica cristiana. Esta basílica, con el tiempo se convirtió en sede de una comunidad cristiana estable, que se enterró en su interior y alrededores.

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BIBLIOGRAFÍA.

CARRILLO et alii. (1995): "Arqueología de Córdoba. De época tardorromana a la conquista cristiana", Revista de Arqueología 173, Madrid, 48-57.

HIDALGO PRIETO, R. (1996): Espacio público y espacio privado en el conjunto palatino de Cercadilla (Córdoba): El aula central y las termas, Sevilla.

HIDALGO, R.; ALARCÓN, F. J.; FUERTES, Mª. C.; GONZÁLEZ, M. y MORENO, M. (1994): "Cercadilla, un yacimiento clave para la historia de Córdoba", Revista de Arqueología 163, 40-51.

HIDALGO, R.; ALARCÓN, F. J.; FUERTES, Mª. C.; GONZÁLEZ, M. y MORENO, M. (1995): "El yacimiento de Cercadilla en Córdoba. Algunas notas sobre su secuencia ocupacional", Forum de Arqueología I, 34-43.

HIDALGO, R.; ALARCÓN, F. J.; FUERTES, Mª. C.; GONZÁLEZ, M. y MORENO, M. (1996): El criptopórtico de Cercadilla. Análisis arquitectónico y secuencia estratigráfica, Sevilla.

 

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