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MURALLAS ROMANAS
Para la cultura romana, la muralla definía conceptualmente a la ciudad. Su construcción alrededor de cada nueva fundación colonial en los territorios conquistados no respondía exclusivamente a necesidades defensivas. La muralla, res sanctae, no era otra cosa que la materialización de una línea mágica, establecida según viejos rituales, que separaban tajantemente la urbs (núcleo urbano) del agger (territorio). Dentro del pomerium, los vivos; fuera los difuntos, las necrópolis. Dentro, las actividades políticas, administrativas, judiciales y comerciales o de mercado; fuera las actividades productivas, fundamentalmente agrarias. El trazado de la cinta muraria condicionaba la estructura urbanística interior, marcada por la situación de las puertas y la orientación de los dos ejes viarios principales: el decumano y el kardo máximos, en cuya intersección se disponía el foro, y a partir de los cuales, también se establecía la retícula callejera ortogonal.
La muralla fundacional, construida a mediados del siglo II a. C. presenta un perímetro de forma poligonal y aproximadamente 2.650 m. adaptado a la topografía más favorable para la defensa, al aprovechar los escarpes naturales de los flancos oriental y meridional, así como el curso del arroyo del Moro a poniente. Con una extensión de 47.6 hectáreas, superficie comparable a la de otra colonias latinas en suelo italiano pero enorme si la comparamos con las mayores ciudades romano-republicanas de Hispania. |
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En esta muralla fundacional se abrieron cuatro puertas orientadas de acuerdo con los puntos cardinales, de las que aún no hay evidencia arqueológica, no obstante, dos de ellas se corresponden con las actuales "Puerta de Osario (al Norte) y C/ Blanco Belmonte (al Sur), entre las que discurre el kardo maximus. Las otras dos se corresponden con la "puerta de Gallegos" (al Oeste) y la "puerta de Roma" (al Este). Ya que estos puntos no están alineados se plantean dos posibilidades: un trazado originario para el decumano máximo en bayoneta o bien que la construcción del Centro de Culto Imperial de la actual Calle Claudio Marcelo en el lado opuesto de la "puerta de Gallegos" obligara a construir una nueva puerta más al Norte, que sería la "puerta de Roma".
Físicamente, la muralla consta de un paramento realizado con grandes sillares almohadillados conformando un aparejo de opus quadratum que se distribuye en hiladas alternas a soga y tizón. El ancho de la cimentación alcanza los dos metros, mientras que en alzado se reduce a 1.10/1.20 m. Al interior y distanciado unos 6/7 m. se dispuso un segundo muro paralelo y perimetral, más estrecho y bajo, para contener un terraplén o agger. El espacio entre ambos paramentos se colmató con un relleno de arcillas compactas con cantos de río, en la que se alternan capas de picadura de sillar con otros paquetes arcillosos, lo que nos indica que los sillares se labraron a pie de obra.
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Muy poco se conoce respecto a las torres. La única trabada a la muralla fundacional se encuentra en el lienzo Norte (Plaza de Colón 8) y es de planta semicircular de 7 m. de diámetro. Otra torre, esta vez cuadrada, y localizada en esta ocasión en Ronda de los Tejares 13, se viene fechando entre el 50 y 45 a. C., momento en el que las tropas de César asedian y conquistan la ciudad. |
Durante el reinado del emperador Tiberio, la ciudad amplía su perímetro amurallado hasta las 79 hectáreas, fijando el límite Sur en la línea descrita por el río Betis. La técnica empleada para dicha ampliación sigue el modelo empleado por los constructores republicanos, aunque se aprecia un menor cuidado en algunos aspectos, reutilizándose material constructivo de desecho en algunos puntos. Con esta ampliación, desaparece el lienzo Sur republicano y su puerta, que se traslada ahora al entorno del puente. Se abren también nuevas puertas, como la actualmente denominada de Almodóvar, la de Sevilla, necesaria para el acceso desde la ciudad al puerto fluvial, la de la Pescadería en la esquina suroriental de la ciudad. Asimismo se remodelan en este momento las antiguas puertas republicanas.
Este nuevo perímetro amurallado será el que defina la ciudad durante toda la época Antigua y buena parte de la medieval, aunque con ligeras variaciones posteriores. Una de ellas es el derribo de un tramo del lienzo oriental para permitir la construcción de las terrazas del centro de culto imperial de la actual C/ Claudio Marcelo (foro provincial altoimperial). Otras reformas posteriores, ya de época bajoimperial se han localizado en la zona Norte (Plaza de Colón nº 4), que pudo coincidir con momentos de inestabilidad.
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BIBLIOGRAFÍA.
CABRERA, E. (Coord.) (1994): Córdoba capital. Tomo I. Caja provincial de Ahorros de Córdoba, Córdoba.
ESCUDERO ARANDA, J. M., MORENA LÓPEZ, J. A., VALLEJO TRIANO, A. y VENTURA VILLANUEVA, A. (1999): "Las murallas de Córdoba (el proceso constructivo de los recintos desde la fundación romana hasta la Baja Edad Media)" Córdoba en la Historia: La Construcción de la Urbe. Actas del Congreso, Córdoba 20-23 de mayo, 1997. Córdoba 201-224.
VAQUERIZO, D. (Coord.) (1996): Córdoba en tiempos de Séneca. Córdoba.
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