Monumentos funerarios

Monumento funerario de la Diputación
Monumento funerario de c/ La Bodega
Monumento funerario de la Puerta de Sevilla
Monumento funerario de la Puerta de Gallegos

 

MONUMENTO FUNERARIO DE LA DIPUTACIÓN

 

   A principios de la década de los setenta tuvieron lugar importantes obras de adaptación en el antiguo Convento de la Merced para adecuarlo a su nuevo uso como Diputación Provincial. Durante dichos trabajos, en los que se efectuaron grandes remociones de tierra, se pusieron al descubierto varias tumbas romanas que conformaban un sector importante de la necrópolis septentrional de Córdoba. En esta actuación intervendrían poco después los responsables del Museo Arqueológico Provincial por medio de una excavación en extensión, pero la única referencia publicada que conocemos nos habla de una necrópolis del siglo I con inscripciones, así como de una cripta funeraria del siglo I d. C. Esta cripta funeraria, en realidad un hipogeo, mide unos 3.30 m. de fachada por unos 4.80 de profundidad y está precedido por un espacio cuadrangular de 4 x 4.90 m. al que se accedía a través de una escalera. La tumba, que se conserva en el sótano de la Diputación Provincial, estuvo estucada interiormente y muestra planta de cruz latina con cubierta en forma de pirámide escalonada con un hueco o linterna en el crucero.

   Del monumento que lo coronó no queda prácticamente nada, tan sólo un gran sillar que pudo estar destinado a la representación y banquetes funerarios. Desde este espacio superior, y a través de la escalera mencionada se accedería a la planta inferior, donde debieron disponerse presumiblemente las cenizas de varias personas. En relación a este asunto, y a pesar de la parquedad de datos, A. Ventura ha planteado la posibilidad de que perteneciera a Marcus Aerarius Telemachus, liberto y médico de la Societas Aerariorum, que fue contemporáneo de Augusto. Se trata, en definitiva, de una de las tumbas mejor conservadas de las recuperadas hasta el momento en Córdoba. Este hipogeo se dispuso junto a la vía minera Ad Montes, que desde la puerta Norte de la ciudad, conocida como Puerta Osario, se comunicaba con Sierra Morena.

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BIBLIOGRAFÍA.

VAQUERIZO GIL, D. (1996): "Hipogeo monumental con recinto funerario (Necrópolis Septentrional)", en VAQUERIZO (Coord.): Córdoba en tiempos de Séneca, 194-199.

VAQUERIZO GIL, D. (2001): "Formas arquitectónicas monumentales en Colonia Patricia Corduba", en D. VAQUERIZO (coord..), Funus Cordubensium. Costumbres funerarias en la Córdoba romana, 209-215.

VAQUERIZO GIL, D. (2001): "Formas arquitectónicas funerarias de carácter monumental en Colonia Patricia Corduba", AEspA 74, Madrid, 131-160.

VAQUERIZO GIL, D. (2002): "Espacio y usos funerarios en Corduba", en D. VAQUERIZO (Ed.), Espacios y usos funerarios en el Occidente Romano, 143-200.

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MONUMENTO FUNERARIO DE C/ LA BODEGA

 

   Se trata de un hipogeo con posible recinto funerario y remate superior, aunque la parquedad de datos impide precisar este último extremo. La planta es rectangular construida mediante sillares de calcarenita rematado con una bóveda de cañón. Se conservaban además restos de dos muros que debieron completar el recinto funerario y cuya configuración completa hoy por hoy se desconoce.

   En su interior se encontró un enterramiento de cremación en urna, acompañado de un abundante ajuar aún inédito. El monumento acoge además una inhumación que ni siquiera ha sido excavada. El interior estaba estucado con decoración pintada que se conserva sólo parcialmente. Su cronología debe centrarse en el siglo I d. C., probablemente en sus inicios.

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BIBLIOGRAFÍA.

VAQUERIZO GIL, D. (2001): "Formas arquitectónicas monumentales en Colonia Patricia Corduba", en D. VAQUERIZO (coord..), Funus Cordubensium. Costumbres funerarias en la Córdoba romana, 209-215.

VAQUERIZO GIL, D. (2001): "Formas arquitectónicas funerarias de carácter monumental en Colonia Patricia Corduba", AEspA 74, Madrid, 131-160.

VAQUERIZO GIL, D. (2002): "Espacio y usos funerarios en Corduba", en D. VAQUERIZO (Ed.), Espacios y usos funerarios en el Occidente Romano, 143-200.

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MONUMENTO FUNERARIO DE LA PUERTA DE SEVILLA

 

   En 1931, D. Enrique Romero de Torres excavó en la esquina de las calles Infanta Doña María y Antonio Maura una tumba monumental realizada en sillares de calcarenita local. El dato fue recogido por D. Samuel de los Santos Gener en sus actuaciones en la zona de Ciudad Jardín, denominándola Gran Tumba.

   En un primer momento el monumento, que había sido violado en la Antigüedad, fue desmontado y trasladado al Museo Arqueológico Provincial. En agosto de 1960 se decide reinstalar frente a la Puerta de Sevilla, lugar donde actualmente permanece. En cuanto al ajuar recuperado en su interior, no fue documentado con método arqueológico aunque los objetos fueron entregados al Museo Municipal.

   El monumento que hoy conocemos, construido en opus quadratum tallado en caliza local, presenta planta cuadrangular con unos 3.70 m. de lado por 4 aproximadamente de altura, y una puerta de acceso configurada por arco de medio punto. Este vano debió quedar cerrado mediante una reja de hierro, a tenor de las mortajas conservadas en dos de las dovelas superiores. La cámara está cubierta con bóveda de cañón remarcada al interior con una cornisa y construida igualmente en caliza. Se trata en definitiva de un hipogeo de carácter monumental rematado exteriormente por un edificio cuyo aspecto debió asemejar una torre, según la hipótesis planteada en su día por Santos Gener.

   Esta posible torre se habría apoyado sobre una gruesa base de 20 cm. de opus caementicium, revestida a su vez por opus quadratum calizo cuya primera hilada está moldurada, conformando algo parecido a un pequeño podium.

    A pesar de haber sido expoliado, en el relleno asociado se encontraron dos urnas cineraria con fajas rojas pintadas, sin asas, y con sus respectivas tapas, un punzón de hueso estriado y algunas piezas de Terra Sigillata. Estos datos que permiten deducir por un lado, que los enterramientos en él practicados usaron con exclusividad del rito de la cremación, y por otro que su cronología podría centrarse hacia la mitad del siglo I d. C.

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BIBLIOGRAFÍA.

VAQUERIZO GIL, D. (1996): "Hipogeo monumental en recinto funerario (Necrópolis Occidental)", en VAQUERIZO (Coord.): Córdoba en tiempos de Séneca, 190-193.

VAQUERIZO GIL, D. (2001): "Formas arquitectónicas monumentales en Colonia Patricia Corduba", en D. VAQUERIZO (coord..), Funus Cordubensium. Costumbres funerarias en la Córdoba romana, 209-215.

VAQUERIZO GIL, D. (2001): "Formas arquitectónicas funerarias de carácter monumental en Colonia Patricia Corduba", AEspA 74, Madrid, 131-160.

VAQUERIZO GIL, D. (2002): "Espacio y usos funerarios en Corduba", en D. VAQUERIZO (Ed.), espacios y usos funerarios en el Occidente Romano, 143-200.

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LOS MONUMENTOS FUNERARIOS DE LA PUERTA DE GALLEGOS

 

   Los monumentos funerarios de Puerta de Gallegos son dos de los ejemplos más señeros de la arquitectura monumental funeraria de la Córdoba romana, tanto por sus dimensiones, 13 m. de diámetro, como por el tipo arquitectónico en que pueden englobarse. Se encuentran situados a ambos lados de la vía romana que unía la ciudad, desde época republicana, con la vecina Hispalis (Sevilla) por la margen derecha del Guadalquivir, vía que se bifurcaba en dos ramales, uno de los cuales, el antiguo Camino Viejo de Almodóvar, constituía una de las más importantes áreas de enterramiento de la ciudad, en la que existían otros ejemplos de monumentos funerarios.

   Estos edificios ocupan una serie de recintos o parcelas funerarias delimitadas ya en época republicana, observándose en ellos el proceso de monumentalización de las necrópolis cordobesas. Fue en tiempos de Augusto cuando se construyó un primer monumento funerario compuesto por un ustrinum y una zona de deposición funeraria separada del anterior por un muro bajo, conformando así un dispositivo que cuenta con interesantes paralelos en otras ciudades béticas como Baelo Claudia. Posiblemente, deba situarse en este momento la pavimentación con losas de pudinga de la vía, ahora prolongación evidente de la principal calle de la ciudad en sentido Este-Oeste, el Decumanus Maximus, fenómeno que debe entenderse en el marco de la urbanización de la zona junto a la construcción de un puente y el embellecimiento de las puertas ciudadanas.

   En época del emperador Tiberio, ese proceso de monumentalización alcanza su apogeo con la construcción de dos monumentos funerarios cilíndricos de dimensiones idénticas pero de funcionalidad diversa. El más septentrional, que presenta un mejor estado de conservación, se elevó respetando el enterramiento anterior, lo que nos inclina a pensar en una relación familiar en lo que respecta a los destinatarios de ambos complejos, y manteniendo su carácter individual, mientras que el situado al sur parece haber sido concebido, a tenor de las dimensiones de la cámara funeraria, como un enterramiento colectivo posiblemente destinado a albergar los restos de los miembros de la familia del comitente del primer edificio.

   En lo que respecta a dichos monumentos son varios los aspectos que deben destacarse:

   En primer lugar su tipología, de directa filiación itálica, pero para el que no existen paralelos exactos en la arquitectura funeraria hispana si exceptuamos edificios semejantes en lo formal, pero de diferente concepción y origen, en Carmona, Alcalá de Guadaira, Mérida y, quizá, la localidad tarraconense de Les Gunyoles. La difusión de este tipo de monumento cilíndrico halla su razón de ser en la importancia que llegó a alcanzar un monumento similar, aunque de dimensiones colosales y mucho más complejo arquitectónicamente, el mausoleo del propio emperador Augusto. De esta manera, la existencia de estos magníficos edificios es una prueba más de que la Colonia Patricia fue un fiel reflejo de la propia capital, Roma, en el seno de un proceso de transmisión ideológica e iconográfica casi único en el resto de la España romana.

   En el marco de este fenómeno del "poder de las imágenes" en época augustea, cabe recordar que una serie de estudios parecen indicar una conexión entre este tipo de edificios y uno de los más importantes sectores de la sociedad romana, el ordo equester, testimoniado con cierta amplitud tanto en la ciudad como en la Bética. No debemos olvidar tampoco la ubicación privilegiada de los mausoleos, muy cerca de una vía, formando parte así de la "imagen de la ciudad", lo que abunda aún más en la especial importancia que debemos conferirles en el marco de la sociedad de la Córdoba romana.

   Del mismo modo, el estudio de las técnicas constructivas resulta del mayor interés por cuanto nos ofrece datos precisos sobre la perduración de técnicas ya tradicionales en la arquitectura patriciense, como es el caso del opus quadratum o el empleo de "la piedra de mina", pero al mismo tiempo se sitúa en el proceso de incorporación de las nuevas corrientes de la arquitectura romana como el uso del opus caementicium y la "marmorización" en la decoración.

   Aun cuando resulta por el momento difícil de comprender, los monumentos no tuvieron una vida extensa, pues ya a finales del s. II d. C. el área funeraria se ve literalmente invadida por construcciones domésticas y comerciales pertenecientes a uno de los barrios que habían ido surgiendo a extramuros de la ciudad en el mismo momento en el cual la mencionada calzada se desmonta y eleva.

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BIBLIOGRAFÍA.

MURILLO, J. F.; CARRILLO, J. R.; RUIZ, D. y MORENO, M. (2001): "Los monumentos funerarios de la Puerta de Gallegos", en D. VAQUERIZO (coord..), Funus Cordubensium. Costumbres funerarias en la Córdoba romana, 216-219.

MURILLO, J. F.; CARRILLO, J. R.; MORENO, M.; RUIZ, D. y VARGAS, S. (2002): "Los monumentos funerarios de la Puerta de Gallegos. Colonia Patricia Corduba", en VAQUERIZO, D. (Ed..), Espacios y usos funerarios en el Occidente Romano, 247-274.

 

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