De la mano de un proyecto municipal para la recuperación del valor arqueológico del solar en el que se emplaza el Alcázar cristiano y su entorno inmediato, se inició en 2002 una intervención arqueológica aún en curso. Los resultados provisionales superan con creces las expectativas iniciales, mostrando una ocupación ininterrumpida desde, al menos, el siglo I d.C. hasta la actualidad. El yacimiento resulta clave para comprender la evolución de la ciudad en la etapa tardoantigua y, en particular, durante los primeros siglos de ocupación islámica. No en vano, en este espacio se localiza la muralla meridional de la ciudad y se han documentado numerosas y monumentales estructuras pertenecientes al alcázar islámico. Se conservan muros de cuidada sillería a soga y tizón de época emiral con más de tres metros de alzado conservado, fruto de una reestructuración urbanística almohade que selló los depósitos previos. La necesaria reflexión y el análisis detenido de los resultados, una vez terminada la intervención, permitirán extraer novedosas y muy sugerentes interpretaciones sobre la imagen y la evolución de la ciudad en el sector ocupado por el poder político y económico en época medieval.