La arquitectura de los omeyas cordobeses y su difusión en la periferia de al-Ándalus

El pasado 28 de noviembre, Casa Árabe volvió a acoger una nueva conferencia organizada por la Asociación cultural “Arqueología Somos Todos”, en el marco del Ciclo de Conferencias “Novedades de Arqueología en al-Ándalus. Una mirada desde Qurtuba”. El arquitecto Pedro Gurriarán Daza, especialista en urbanismo y rehabilitación de fortificaciones, presentó una interesante e innovadora ponencia titulada “La arquitectura de los omeyas cordobeses y su difusión en la periferia de al-Ándalus”.

La conferencia de Gurriarán Daza estuvo enfocada en los diferentes talleres de canteros que hubo en al-Ándalus durante el periodo Omeya, teniendo los principales centros de construcción en las ciudades de Córdoba, Mérida, Toledo y Zaragoza, los principales centros urbanos de la Península Ibérica. Durante todo el periodo se produce una recuperación de la cantería en los diferentes lugares, con sus propias peculiaridades y estilos.

En Zaragoza siempre se construye a tizón, homogéneo y parecido a lo romano, trabajando estos canteros para el mejor postor. En Mérida, se reaprovechará mucho material romano y su actividad es de peor calidad; esto es paralelo a Toledo, donde se habla que los canteros son mozárabes. En Córdoba, sin embargo, se abren canteras de piedra calcarenita y se recupera el ciclo de la cantería, siendo trabajos de mayor calidad y vinculados al poder Omeya residente en la ciudad. Durante el emirato, los canteros cordobeses trabajan muy poco fuera de Córdoba, y solo por necesidad, utilizándose en el resto de ciudades mencionadas trabajadores y canteros locales.

Posteriormente, ya en época de Abderramán III, primero como emir y luego como califa, se buscará controlar la costa mediterránea para enfrentar al emergente califato Fatimí, construyendo grandes fortificaciones costeras a ambos lados del estrecho de Gibraltar. Para la realización de estas grandes fortificaciones se enviarán a talleres de canteros cordobeses, que buscarán usar la piedra calcarenita típica cordobesa en los diferentes sitios, y que, tras terminar sus trabajos, regresarán a Córdoba.